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Las 9 verdaderas razones por las que visitar Cuba cuanto antes

ViajesEl temor a que el levantamiento del bloqueo por parte de Estados Unidos acabe con la esencia de la isla cubana quizás no sea el principal motivo por el que este destino debería estar entre los primeros puestos de tu lista de viajes.

En los últimos años, la apertura económica y la mejora de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha facilitado la llegada de inversiones extranjeras a la isla y ha traído algunos pequeños cambios a la vida de los cubanos. Pero, en mi opinión, lejos de que el paisaje presagie grandes cambios que lo alejen de su autenticidad, el verdadero motivo por el que vale la pena visitar el país cuanto antes es para revivir experiencias o sensaciones que no experimentas desde hace años.

Yo ya lo he hecho, he cumplido mi propósito de viajar a Cuba este verano y he podido descubrir algunos de los regalos que la isla tiene guardados para sus visitantes. Más allá de las recomendaciones de cualquier guía o de los consejos de expertos de viajes, te cuento los motivos por los que, a mi modo de ver, este destino del Caribe debe ganar puestos en tu lista de prioridades.

  • Redescubrirás y recordarás lo maravillosa que es la comunicación tradicional, el cara a cara de toda la vida. El no disponer de acceso libre a internet en la isla hace que el móvil y el socorrido whatsapp queden aparcados. La gran mayoría de tus interacciones serán hablando y mirando a los ojos. Sí, porque si algo tienen los cubanos es que no esconden la mirada.
  • Te olvidarás de la palabra estrés. O, mejor dicho, harán que te olvides. En cuanto pidas o plantees algo con prisa, exigencia o demasiada exactitud, cualquier persona te recordará dónde has decidido pasar tus vacaciones y te recriminará amigablemente tu nivel de estrés, animándote a dejarlo a un lado y haciendo que seas consciente de lo agobiado y rápido que sueles vivir en tu día a día.
  • Ejercitarás tu cerebro matemático. El hecho de que exista la doble moneda, nacional y turística, y que en los últimos años ambas convivan y se haya extendido el uso de la moneda nacional por parte de los turistas, te llevará a hacer unos cálculos mentales a la hora de pagar que seguramente no haces desde el cambio de peseta a euro. Ejercitar la parte matemática de nuestra mente siempre viene bien. Hoy en día hemos dejado ese papel a la tecnología y somos unos cuantos los que, allá por los 12 años, multiplicábamos de cabeza mucho mejor que hoy…
  • Experimentarás lo que significa vivir en un entorno donde no hay desconocidos. Puede que, si en tu día a día vives en un pueblo o una pequeña urbe, aún tengas suerte y conozcas a algunos de tus vecinos. Pero si vives en una gran ciudad, tus compañeros de escalera suelen ser unos grandes desconocidos. En Cuba, la sensación de cruzarte con un extraño no existe. Los cubanos irradian cercanía y se comunican abierta y extrovertidamente. Cualquier persona que encuentres por la calle, entable o no conversación contigo, te hará llegar su proximidad través de gestos, palabras o miradas, haciéndote sentir que eres uno más de su comunidad.

Capitolio de la Habana


  • La música en directo, en cualquier lugar y a cualquier hora, te hará sentir vivo. En Cuba, andar por las calles es como pasearse por una lista de spotify. Por mucho que lleves varios días recorriendo la isla, escuchar por sorpresa música en directo y en cualquier rincón es una medicina para el ánimo y un gusto para los oídos.
  • Conocerás el significado pleno de la palabra hospitalidad. Sobre todo, si te alejas en casas de gente, la mejor opción para visitar Cuba, te darás cuenta de que el alquiler de habitaciones supone para ellos algo más que una fuente de ingresos para ganarse la vida. Aunque hay un intercambio económico de por medio, los cubanos que rentan habitaciones te abren realmente las puertas de su casa y de su corazón, te acogen con la hospitalidad y amabilidad que les caracteriza y se preocupan por ti de una modo tan especial que, en muy poco tiempo, te hace sentir que estás en una casa conocida y familiar.
  • Practicarás la paciencia, una virtud muy necesaria y que quizás no solemos ejercitar mucho en nuestro día a día. En la isla, el tiempo que requiere un desplazamiento, contratar un pequeño servicio o adquirir un producto, te recordará que hubo una época donde no todo era inmediato y era necesario esperar un rato o hacer varias gestiones para conseguir algo. Un ejercicio que no todo el mundo supera con una sonrisa.
  • Activarás y desactivarás de forma intermitente tu sistema de alertas. Los mismos cubanos te advierten, nada más llegar, de que en la isla existe la picardía y la necesidad, dos circunstancias que dan lugar a los timos. Te lo repetirán varias veces, aunque eso no te eximirá de caer en alguna pequeña engañifa. Esto hará que, ante alguna propuesta o consejos por parte de los cubanos para acompañarte a un lugar o recomendarte un restaurante, se active tu sistema de alerta y te preguntes si realmente están aconsejándote o quieren sacar algún beneficio. Tendrás que dejarte guiar por tu instinto e intuición y ver si falla o está en buen uso…
  • Como en todo viaje, conocerás gente con la que compartirás parte del camino. Intercambiaréis opiniones y experiencias. Seguramente os despediréis en algún punto del camino y,  muy probablemente, volveréis a encontraros una o dos paradas más adelante. La mayoría te dirán que, al igual que tú, han elegido visitar Cuba porque creen que el país puede cambiar pronto y querían conocer la verdadera esencia de la isla. Quizás los que cambiéis, al volver, seáis todos vosotros…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y tu, ¿Qué opinas?