Comunicación positiva, desarrollo personal y bienestar emocional

En pocos años hemos cambiado la bollería refinada de la merienda o el desayuno por licuados y zumos verdes de vegetales que ni siquiera sabíamos que se podían exprimir… Sin necesidad de seguir dietas estrictas y poco beneficiosas para nuestra salud, hoy en día tenemos a nuestro alcance suficiente información para ser conscientes de lo que comemos, combatir la obesidad y mejorar nuestra salud a través de pequeños cambios en nuestras rutinas alimentarias.

Por suerte o por desgracia, pertenezco a una generación que merendaba, día sí, día también, pastelitos como tigretón, phoskitos, bollicaos, pandorinos… Los bocadillos estrella de nuestra infancia estaban a rebosar de chorizo, salami o mortadela y, ésta última, solía venir con aceitunas incluídas. Además, teniendo en cuenta las meriendas típicas de cada pueblo o zona, os diré que en el mío era muy habitual abrir un ‘chusco’ de pan y rellenarlo con leche condensada… Creo que no hace falta ilustrar más la lista para darse cuenta de que en los años ‘80 y ‘90 hemos comido lo que hemos querido y como hemos querido.

Recuerdos nostálgicos a parte, creo que en aquella época en la que nos zampábamos todas estas cosas, el sobrepeso no era un problema tan extendido como ahora o, al menos, tan conocido.

Y es que, actualmente, uno de cada tres niños españoles tiene exceso de peso en nuestro país, según un estudio reciente sobre la situación actual de la obesidad infantil en España, realizado por el Instituto DKV de la Vida Saludable.

España se sitúa a la cabeza en los ránkings de obesidad y sobrepeso infantil. Las predicciones a nivel mundial no son muy  buenas. La revista científica ‘The Lancet’ establece que en 2025 una quinta parte de la población mundial será obesa si la tasa de personas con sobrepeso sigue aumentando al ritmo actual.

Los factores genéticos, hábitos y estilo de vida son sólo algunas de las causas de esta situación que los expertos coinciden en que debe ser prevenida para evitar males mayores.

La revolución de los superalimentos

La buena noticia es que los hábitos de vida son modificables. Hoy en día, tenemos a nuestro alcance mucha información para alimentarnos de una forma más saludable. En nuestro país, además, somos especialmente afortunados. Contamos con una dieta mediterránea que nos permite disponer de frutas, verduras, carne, pescado, legumbres y frutos secos. Además, nuestro clima favorece que podamos realizar actividades deportivas al aire libre como complemento a una dieta sana y equilibrada.

Y, por si esto fuera poco, en los últimos tiempos, hemos empezado a oír hablar por todos lados de los superalimentos. La col kale, las semillas de chía, la quinoa, el mijo, la remolacha, los arándanos… La lista es larga y bien es cierto que ni son alimentos nuevos ni al ingerirlos nos vamos a convertir en superhéroes invencibles, pero muchos de ellos cuentan con propiedades muy interesantes para nuestra salud y nuestro organismo y de algunos de ellos, de los que soy fan absoluta, os iré hablando en este blog.

Si algo está claro es que el creciente interés por la alimentación ha hecho que seamos más conscientes de los beneficios que pueden aportarnos algunos de estos alimentos. Quizás por su color, sabor y textura son difíciles de incorporar en una dieta infantil e  incluso pueden llegar a darnos grima en algún momento, pero si hacemos un esfuerzo por equilibrar nuestra dieta e incorporar algún que otro superalimento de vez en cuando, os aseguro que iréis notando los beneficios de inmediato.

En mi caso, aunque me encanta disfrutar de todo tipo de comida, hace tiempo que he cambiado los phoskitos por frutos secos para merendar, que he incorporado a mi dieta frutas que antes ni tocaba gracias a la opción de los zumos y licuados y que la quinoa se ha convertido en el sustituto de la pasta en mis tuppers. 

Anímate a probar algunas de estas opciones y me cuentas tu experiencia.

zumos saludables

 

 

Y tu, ¿Qué opinas?