Comunicación positiva, desarrollo personal y bienestar emocional

Programación neurolingüísticaPsicologíaSalud y bienestar

3 pasos para crear anclas que te aporten bienestar

Igual que un barco lanza un ancla para determinar y mantener su posición en el océano, las personas también tenemos la capacidad de anclar momentos de nuestra vida en los que experimentamos una determinada sensación. En psicología, un ancla es una herramienta que permite conectar con una situación y una sensación que, previamente, hemos vivido y registrado en nuestro interior.

A lo largo de nuestra vida, todos nos hemos encontrado alguna vez ante estímulos espontáneos que, en pocos segundos y casi sin darnos cuenta, nos han hecho venir un recuerdo, nos han evocado una imagen o nos han trasladado a una experiencia pasada. Estos procesos, provocados por estímulos internos o externos, son denominados como anclas. ¿Quieres aprender a crearlas con tres sencillos pasos?

En estos casos, se trata de anclas que hemos fijado en nuestro interior de manera inconsciente, de modo que la sensación y/o la emoción que experimentamos ante una de estas anclas puede que sea más o menos agradable, dependiendo de la experiencia vivida con la que este ancla nos conecta.

Por ejemplo, puede que fortuitamente oigamos una canción que escuchábamos en nuestra niñez y conectemos con un momento feliz de nuestra infancia a través del ancla que nos proporciona la canción, reproduciendo así en nuestro interior la sensación de alegría, felicidad e inocencia del pasado. Como también puede suceder que un olor o una imagen nos evoque el recuerdo de una persona que ya no está en nuestra vida, siendo ésta una ancla que produce una emoción de añoranza o tristeza.

ancla-barco

 

Cómo crear anclas conscientes en tres sencillos pasos

Las anclas nos permiten conectar con experiencias, sensaciones, recuerdos y emociones en poco tiempo. ¿Por qué no utilizar un instrumento tan potente en favor de nuestro bienestar emocional?

En este otro post he comentado algunos de los anclajes que utilizo para, por ejemplo, combatir el síndrome postvacacional. Mi propuesta de hoy es que aprendamos a construir y a determinar nuestras propias anclas mediante tres sencillos pasos que nos permitirán tener a mano recursos útiles en nuestro día a día.

1.Aprende a reconocer los momentos valiosos

Todos tenemos momentos de felicidad, alegría, conexión, relajación, orgullo, seguridad, reconocimiento…El primer paso es aprender a reconocer estos momentos, ya que muchas veces forman parte de nuestra cotidianidad y no les prestamos la atención que merecen.

Fíjate si en tus pequeños actos del día a día experimentas sensaciones agradables y conecta con esa sensación en el momento en que esté sucediendo la acción, ya que así ganará más fuerza e intensidad.

2.Toma consciencia de la sensación que experimentas

Focalízate en la sensación o emoción que sientes en ese determinado instante. Seguramente, no estés acostumbrado a hacerlo, pues las emociones son las grandes desconocidas para muchos de nosotros, pero trata de ponerle un nombre a lo que estás sintiendo e intenta distinguir si se trata de alegría, ilusión, optimismo, seguridad, confianza…

A continuación, intenta identificar si puedes localizar esa emoción y/o sensación en alguna parte de tu cuerpo. Quizás al principio te resulte difícil pero, con un poco de práctica y atención, podrás observar alguna reacción corporal, aunque sea un leve hormigueo, un movimiento o alguna energía en tu cuerpo.

Todas las emociones se expresan a través de nuestro cuerpo y saber localizarlas nos proporciona una gran información para aprender a gestionarlas y trabajar con ellas.

3.Ancla la sensación con tu respiración

En el instante en que estés experimentando la sensación en su máxima intensidad y seas plenamente consciente de tu alegría u otra emoción y puedas sentirla y vivirla, respira profunda y lentamente varias veces para anclar esa sensación en tu interior.

La respiración es una de las herramientas más potentes con las que contamos los seres humanos. Además de su función vital, controlar nuestra respiración nos permite acceder a un sinfín de recursos en nuestra vida.

¿Cuándo y para qué podemos crear este tipo de anclas?

Y, ¿en qué momentos o situaciones nos puede ayudar crear anclas conscientes?. Por ejemplo, frente una situación cotidiana como puede ser una entrevista de trabajo, ante la que podemos sentirnos nerviosos o inseguros, tenemos la opción de activar un ancla buscando en nuestra mente y tratando de recordar y revivir alguna experiencia de nuestra vida en la que nos hemos sentido seguros y relajados haciendo algo, aquello que mejor se nos da, bien sea haciendo surf o un pastel de chocolate.

De algún modo, en nuestra mente estos momentos están guardados y etiquetados como “capaces” y acercar de modo consciente esas sensaciones a la situación a la que nos enfrentamos nos ayuda a activar el mensaje de “yo puedo”, “yo soy capaz”.

Es decir, si en algún ámbito de nuestra vida hemos experimentado alguna vez sensaciones como relajación, seguridad, felicidad, autoestima… podemos, con práctica y voluntad, llegar a extrapolar esas sensaciones a otros ámbitos de nuestra vida.

Y es que una  misma persona no siempre se maneja igual en todos los ámbitos de su vida. Imaginemos una persona que en su entorno profesional y laboral está acostumbrada a ser resolutiva, a tomar decisiones sin dudar y a hacerlo además de forma rápida y segura y que, sin embargo, en su vida personal se enfrenta a bloqueos o inseguridades a la hora de tomar una decisión.

En casos como éste, a través de las anclas, podemos aprovechar los recursos que ya tenemos, accediendo  a ellos y utilizándolos en aquellas situaciones en que los necesitemos.

Es como si estuviéramos ordenando un armario o un cajón repleto de momentos vitales y quisiéramos dejar en un lugar de fácil acceso aquellas prendas que nos hacen sentir bien. Nuestro armario emocional nos permitirá vestirnos con sensaciones y experiencias que nos han aportado bienestar en un momento dado y que nos pueden ayudar a conectar con ello cuando lo necesitemos.

Aprender a crear estas anclas de manera consciente nos permite tener a nuestro alcance una fuente de recursos propios que generan bienestar emocional, ayudándonos a hacernos más fácil y agradable nuestra vida a través de la gestión de nuestras propias emociones, sensaciones y recursos.

¿Te atreves a probarlo? Me encantará que me cuentes tu experiencia.

 

Y tu, ¿Qué opinas?