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¿Cómo decir que no? Técnicas de comunicación asertiva

Por 9 diciembre 2016 2 Comentarios

La educación enfocada en el servicio a los demás o el miedo a las consecuencias negativas son algunas de las causas que dificultan, para muchas personas, expresar libremente que no quieren hacer algo, que no pueden cumplir los deseos o expectativas de otros o que no es el mejor momento para aceptar una propuesta. Entrenar la asertividad mediante técnicas de comunicación asertiva nos permite dar una respuesta educada en estas situaciones, sin sentirnos mal por no poder llegar hasta donde los demás nos reclaman.

Que levante la mano quien se haya encontrado alguna vez en una situación o escenario en el que preferiría no estar, quien haya aceptado una invitación sin ganas, quien haya concedido ayuda o se haya comprometido a hacer algo con alguien a costa de dejar las tareas o temas propio a un lado…

Y es que muchas veces cuesta decir “no puedo”, “no me va bien” o “tengo otras prioridades en este momento”. Las razones son varias: miedo a las reacciones de las otras personas, inseguridades, querer quedar bien, ser complaciente o simplemente que nos hayan inculcado o transmitido, bien en el contexto familiar o en la escuela, que debemos ser educados y serviciales.

Y así es, pero debemos serlo con los demás y también con nosotros mismos. Así que este post va dirigido a aquellas personas que, a veces, ante una demanda o petición de un tercero, tienen dificultad para decir que no y acaban haciendo algo que no querían hacer.

Os compartiré algunas técnicas de comunicación asertiva para poder gestionar estas situaciones desde un cambio en la comunicación que provocará un cambio y mejora en el bienestar emocional y y en las relaciones con nuestro entorno.

¿Qué es la asertividad y cómo practicarla?

En estos casos, estamos hablando de la necesidad de trabajar y mejorar la asertividad, un modelo de relación personal que nos permite entrenar la capacidad de expresar nuestras necesidades y sentimientos y responder a las peticiones de los demás de una forma coherente con lo que pensamos y sentimos.

La teoría es fácil, estamos de acuerdo. Y la práctica también lo es, al menos, más de lo que parece. Lo primero que debemos tener claro es que siempre, absolutamente siempre, tenemos la capacidad y la posibilidad de elegir nuestra respuesta. Y en aquellos casos en los que sintamos que no la tenemos, seguramente es porque existe alguna situación o trasfondo profundo que vale la pena revisar.

En segundo lugar, también debemos aceptar que no tenemos el control sobre lo que dicha respuesta negativa pueda generar. Es importante ser conscientes de este punto, puesto que es muy difícil prever la reacción o el comportamiento de los demás, que dependerá de su grado de madurez e inteligencia emocional, así como de otros muchos factores.

No obstante, si queremos vivir sin la necesidad de cumplir una premisa extenuante como es agradar y contentar a todo el mundo, debemos recordarnos todas las veces que haga falta esta maravillosa frase del psiquiatra Victor Frankl:

“Entre el estímulo externo y nuestra consiguiente reacción, hay un espacio en el que podemos… Clic para tuitear

Ese espacio es nuestra libertad.

Cinco formas de rechazar peticiones 

Así pues, con las premisas estudiadas, queda ponerse manos a la obra y practicar el arte de la asertividad, con el objetivo de generar un comportamiento más acorde con nuestras necesidades y deseos reales y disminuir la presión que muchas veces nos ponemos para agradar a los demás o cumplir con sus expectativas.

Algunas formas  amables y asertivas para poder responder con una negación evitando generar posibles conflictos o malentendidos son:

1.Agradecer:  una frase de agradecimiento es un signo de buena educación y de respeto. Pese a que una propuesta no sea de nuestro interés, podemos dar las gracias utilizando frases como: “me gusta que hayas pensado en mí para eso”, “me agrada tu idea”, “te agradezco tu invitación”, etc… y a continuación exponer los motivos por los que declinamos el plan.

2.Buscar los puntos de coincidencia: analizar y detectar aquellas cosas en las que coincidimos en la petición u opinión de la otra persona y enfatizarlas, ayuda a generar una buena comunicación y favorece el respeto mutuo. Podemos hacerlo  con frases como “estoy de acuerdo en que es buena idea”, “coincido contigo en”…

3.Reconocer y expresar la intención positiva de la persona que formula la petición:  la intención positiva es un principio de Programación Neurolingüística según el cual  cualquier comportamiento encierra una intención positiva universal, es decir, valores que todos los seres humanos, en cierto modo, buscamos e intentamos procurarnos a nosotros mismos (felicidad, bienestar, seguridad, amor…).

Por ejemplo, si una amiga te pide que la acompañes a algún sitio, seguramente será porque sabe que lo pasáis bien juntas y quiere divertirse, sentirse bien o sentirse acompañada y segura. Esa sería su intención positiva.

Una vez detectada la intención, conviene expresarla y reconocerla con frases como: “sé que quieres que vayamos juntas porque nos lo pasamos bien”,  o “sé que sería muy divertido para las dos”, “comprendo que me lo propones porque me tienes confianza”…

Reconocer la intención positiva que tiene la otra persona y preguntarnos si nos hemos sentido identificados con esa intención en algún momento de  nuestra vida, nos ayuda a ponernos en el lugar del otro y es fundamental para poder empatizar y generar una buena comunicación.

4.La técnica del sándwich:  utilizar expresiones positivas antes y después de rechazar la petición es una técnica muy común para declinar de forma sutil una petición o invitación. Para ello, puedes alternar algunas de las diferentes opciones comentadas (agradecimiento, intención positiva o resaltar coincidencias), siempre y cuando el mensaje se formule con una frase positiva, la negativa o el rechazo a la petición y una frase de refuerzo positivo para cerrar el sándwich.

5.Proponer una alternativa: ser flexible es una cualidad  que nos ayuda a gestionar las situaciones con menor estrés. En aquellos casos en los que queramos declinar una propuesta pero pensemos que existen otras opciones para realizarla, como por ejemplo un cambio de fecha o un cambio de condiciones, siempre es una buena opción proponer una alternativa con frases como “en esta ocasión no me va bien, pero podría hacerlo otro día”, “podemos buscar otro momento”, etc.

Esta es una buena técnica de comunicación siempre y cuando exista por nuestra parte una voluntad real de hacer aquello en otro momento o en otras circunstancias, ya que en caso contrario entraremos en un bucle en el que iremos aplazando y postponiendo la petición sin sentido alguno.

Practicar la asertividad con cualquiera de estas sencillas técnicas es un ejercicio que tiene numerosos beneficios para nuestra autoestima y que se refleja en una mejora de nuestras relaciones. Mi consejo: empieza con retos pequeños o situaciones cotidianas y sigue alguna de estas pautas para poder expresar con seguridad tus sentimientos y pensamientos ante cualquier situación. Seguro que notarás los cambios en tu entorno y en tu comunicación.

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Y tu, ¿Qué opinas? 2 Comentarios

  • Agnes Gama dice:

    Genial post!
    Me encanta que explores las razones por las que no sabemos decir que no. Creo que es un tema muy extenso: nuestra educación, el miedo, el afán de agradar, etc, nos condicionan día a día en otras muchas cuestiones, y considero que, en parte, saber decir que no consiste en saber por qué nos vemos obligados a decir que sí.
    Gracias por tu enfoque positivo (¡es genial que nos enseñes a decir que no, pero des de la positividad!) y tus consejos prácticos 🙂

    • Muchas gracias Agnes, muy interesante tu reflexión, analizar los motivos por los que decimos si nos lleva a conocernos más a nosotros mismos y, si queremos o creemos que es necesario, cambiar comportamientos o patrones que tenemos programados. Un saludo y gracias por tu tiempo y tu comentario 🙂

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