Comunicación positiva, desarrollo personal y bienestar emocional

En épocas de cambio o de transición es habitual hacer un balance y fijarse nuevos objetivos a cumplir ya sea a nivel personal o profesional. Así, el inicio de un nuevo año suele venir acompañado de una larga lista de propósitos que acostumbran a quedarse en eso, una lista.

La definición de objetivos es un ejercicio que debe hacerse a conciencia, ya que si nos fijamos objetivos difíciles de realizar, el resultado será frustración y desánimo por no haber llevado a cabo aquello que nos gustaría hacer o que habíamos planeado.

Son muchas las veces que nos esforzamos en buscar la manera de ser más productivos, rendir más u organizarnos mejor para conseguir tachar alguna cosa de nuestra lista de objetivos. Pero, ¿y si nos estamos enfocando mal? ¿Te sorprende si te digo que la clave no está en organizarnos mejor, sino en formular correctamente los objetivos en los que nos enfocamos?.

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La importancia de definir bien los objetivos

La buena formulación de objetivos es esencial tanto en el ámbito personal como profesional.

Avanzar en las tareas que tenemos programadas nos ayuda a mantener nuestra motivación e interés, tiene un impacto positivo en nuestra autoestima y nos ayuda a sentirnos autorrealizados.

Por el contrario, postegar y procrastinar o ser incapaces de llevar a cabo los objetivos definidos genera estrés, ansiedad, frustración y pérdida de motivación.

Las claves de la buena formulación de objetivos

La Programación Neurolingüística (PNL) nos da algunas claves y pautas a seguir para realizar una correcta formulación de objetivos. De estos pasos previos dependerá el resultado final. Es decir, si nos esforzamos en fijar bien nuestros objetivos y analizamos si cada uno de ellos cumple una lista de requisitos, el resultado será una lista de tareas, metas o retos realizables y, por tanto, más fáciles de alcanzar.

Las bases para formular correctamente objetivos según la PNL son:

Formula tus objetivos en términos positivos

En ocasiones, al pensar en algo que deseamos o queremos, nos enfocamos en la carencia de ello y formulamos el objetivo o el deseo en negativo. Es importante que enunciemos nuestros objetivos con un lenguaje positivo, evitando las negaciones o los pero en las frases y utilizando verbos de acción y motivación.  

Analiza si tu objetivo es específico y concreto

Establecer metas poco definidas hace que no tengamos claro hacia dónde avanzamos y dificulta su consecución. Para definir un buen objetivo utiliza un lenguaje claro y conciso. Indica qué quieres alcanzar y si puedes cuantifica tu objetivo y define una temporalidad para conseguirlo.                                                              

Fíjate objetivos que estén en tus manos

Asegúrate de que el objetivo puede ser iniciado y mantenido por ti. Definir objetivos que dependen de otras personas para ser completados nos resta el control sobre ellos y provoca ineficiencias y frustración. Una de las claves para garantizar que puedes cumplir lo que te propones es que tu objetivo dependa exclusivamente de ti.    

Detalla los recursos que necesitas para cumplir tus objetivos

Enumera qué necesitas para poder llevar a cabo tus metas y asegúrate de que dichos recursos están a tu alcance o busca alternativas para llegar hasta ellos de forma relativamente fácil y rápida. Fijarnos metas para las que  necesitamos recursos (ya sean materiales, económicos o emocionales) de los que no disponemos, es como querer salir a navegar sin tener un barco al que dirigir.

Examina si el objetivo tiene la dimensión adecuada

A la hora de establecer metas o retos, si nuestra lista es muy larga y está compuesta de pequeñas tareas, conviene hacer una clasificación para distinguir si hemos fijado tareas que pertenecen a un objetivo superior y agruparlas en un único objetivo. Si, por el contrario, tenemos pocos objetivos y de gran dimensión, es útil preguntarnos si podemos reescribirlos o reformularlos convirtiéndolos en objetivos manejables y alcanzables.

Con ello optimizaremos el tamaño de nuestra lista de objetivos y definiremos acciones globales, dentro de las que puede haber micro acciones más pequeñas que nos acerquen al objetivo principal.

Analiza si el objetivo fijado va a tener un impacto y repercusión positiva en ti

En ocasiones, definimos objetivos que consideramos que “debemos” hacer o que nos vemos obligados a cumplir por algún motivo. Este tipo de objetivos suelen tener pocas probabilidades de llevarse a cabo, ya que solemos postergar o procrastinar aquellas tareas que menos nos gustan.

Si conseguimos realizar una lista de objetivos con la que nos sintamos cómodos y a gusto y que realmente tengamos ganas de hacer, será más fácil llevarlos a cabo. Y, ¿qué pasa con aquellas tareas que no te gusta hacer pero que son imprescindibles? Piensa si puedes delegarlas, pedir ayuda o buscar otra alternativa para llevarlo a cabo.

definir objetivos con PNL

Técnicas para mantener la motivación y pasar a la acción

Mantener la motivación por aquellas tareas que nos hemos fijado puede resultar complicado. Es importante evitar distracciones que nos alejen de nuestro plan de objetivos, así como caer en estados de desánimo o desistir de los planes ante los primeros obstáculos.

Así pues, una vez definidos y revisados los objetivos, establece tu plan de acción preguntándote ¿cómo puedo empezar a lograr mi objetivo y cómo puedo mantenerlo?

Si eres de los que comienza el año con una larga lista de propósitos pero  te cuesta continuar con ellos, una sencilla técnica de visualización puede ayudarte a conservar las ganas iniciales y a persistir en tus propósitos.

El poder de la visualización reside en que lo que imaginas, pasa Clic para tuitear

La visualización, de la que también hablo en este otro post, es una poderosa herramienta de Programación Neurolingüística que nos ayuda a estar más cerca de nuestro objetivo realizando un sencillo ejercicio que consiste en imaginarnos aquello que queremos conseguir, lo que en PNL se conoce como nuestro “estado deseado”.

Para avanzar un paso más en la consecución de nuestros objetivos, te propongo un ejercicio de visualización que puedes realizar en dos pasos:

  1. Imagínate que ya has alcanzado tu objetivo: busca un momento de tranquilidad, en silencio y en un lugar cómodo, para cerrar los ojos y manteniendo una respiración relajada, empezar a imaginar la situación con todos los detalles posibles, visualízate con tu objetivo ya conseguido, qué estarás haciendo, en qué lugar, observa si estás solo o acompañado…
  2. Conecta con la sensación que te proporciona el haber alcanzado tu objetivo: manteniendo los ojos cerrados y la respiración constante, deja que la imagen que has creado en tu cabeza te evoque alguna sensación y detecta si puedes ponerle un nombre a dicha sensación. Quizás en tu visualización puedes notar si al llegar a tu objetivo sentirás paz, felicidad, seguridad, satisfacción, tranquilidad…

Este pequeño ejercicio de visualización te va a permitir acceder a una experiencia sensorial positiva que reforzará tu motivación para seguir con tus metas y objetivos.

Tu objetivo va a dar dirección a tu energía, así que es rentable y eficiente dedicar tiempo y esfuerzo a definir objetivos realizables, alcanzables y coherentes con uno mismo.

¿Utilizas alguna otra técnica para definir objetivos que quieras compartir al final de este post? Gracias!

Y tu, ¿Qué opinas?